De mí a mí misma

7 de Mayo del 2013

Querida aventurera:

No tengas miedo. Te cuesta adaptarte pero al final siempre lo acabas haciendo bien. Seguramente tengas problemas al principio del proyecto, quizás porque vas a lidiar con adolescentes. Nunca has estado preparada porque a veces te consideras uno de ellos. Pero lo vas a hacer muy bien. Ten confianza en ti misma, lo superarás (¿te acuerdas de cuando llegaste a Alemania?).

Tu familia de acogida de ayudará, aprende de ellos, aprovecha. Esperas que te acojan con los brazos abiertos, que te entiendan, así que hazte entender. No estás sola, aunque a veces sientas que es así. Devraj y su familia están aquí.

En el proyecto observa como trabajan los demás, descifra y comprende la actitud y necesidades de tus alumnos. Tú esperas comprensión por su parte, pero es una cultura diferente así que tienes que ser la que se adapte.

Estás en India, ¡disfruta! ¡aprende! ¡aprovecha!.

Encuentra, descubre y conócete a tí misma. Si superas ésto puedes con todo. ¿Qué te llevas en los bolsillos de este viaje? ¿Eres una persona nueva?. Seguro que has dado lo mejor de tí y has llorado también, pero llorar no es malo, así también se aprende.

Espero que cuando leas esto hayas hecho todo lo que te he he dicho que hagas, conseguido lo que querías y que seas más feliz. Todavía no te has ido y ya quieres volver, porque te conozco, porque India te va a conquistar. Al final acabas dejando un pedacito de ti en cada lugar al que vas.

De mí a tú, estoy muy orgullosa. Ya sabes nuestro lema, siempre da un poco más de lo que eres capaz y la recompensa será mayor. Y recuerda, como dice la película: “Everything will be all right in the end. If it’s not all right, it is not yet the end”.

Te quiere tu amiga y compañera,

Tú misma.

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El cielo no es azul

Ha pasado casi un mes desde que llegué, asi que ya puedo decir que estoy más o menos asentada, todo funciona perfectamente, me siento como una más, camuflada entre la gente por las calles, pasando desapercibida.

Pero hay algo de lo que nunca podré llegar a acostumbrarme: el tráfico.

Cada mañana me monto en la moto con mi padre de acogida y nos aventuramos en el misterioso, caótico, e insufrible mundo de la carretera. 

La ong está a unos 10 km de distancia, y en Madrid tardarías unos 15-20 minutos (dependiendo del tráfico) en llegar. Aquí sin embargo tardamos unos 35-45 minutos, y eso porque vamos en moto, que sino sería 1 hora o más.

Cuando describo el tráfico aquí como misterioso, me refiero a que la manera en la que los conductores consiguen sobrevivir día a día, llegando sanos y salvos a sus casas o lugares de trabajo es muy pero que muy misteriosa. Yo temo por mi vida todos los días, aunque poco a poco voy confiando más en ellos, y sé que nada me pasará. Sin embargo, he podido ser aplastada por dos autobuses adelantando a la vez o arrollada por otra moto/coche/bici. 

Pero no solo los conductores corren peligro, los peatones no se salvan. Aquí la gente decide cruzar en medio de la “autopista” sin miedo alguno, y por supuesto, nadie les dirá nada, solamente les dedicarán unos segundos de su tiempo pitando. 

Y con ésto llego al segundo punto: caótico. Cada vehículo circula por donde le da la gana, adelanta por donde le da gana y se para a descargar o a recoger pasajeros en donde le da gana. Vamos, que nadie se preocupa de los demás conductores, bastante tienen con preocuparse de ellos mismos. Otro gran problema es el adelantamiento. No hay regla alguna: las motos se cuelan entre escuetos huecos (por eso comento más arriba que podría morir aplastada), los coches zigzaguean, frenan o aceleran dependiendo de la urgencia y los camiones simplemente tocan el claxon y esperan a que los demás se aparten para pasar. Pensándolo mejor, si que hay una regla a la hora de adelantar: todo aquel que se encuentre por detrás de ti tiene el deber de frenar si tu adelantas o te cruzas en su camino, porque es más fácil que él te vea, y no que tú le veas a él por el espejo retrovisor. Y todos siguen esa regla, no importa quien lo esté haciendo mal o bien, por eso,  siempre llegan vivos y coleando a sus destinos, pero no sin antes mostrar sus habilidades con el claxon. 

Y es ahora cuando comento el tercer adjetivo dedicado a la carretera: el insufrible ruido, polvo y la contaminación.

En India el invento del claxon llegó a su culmen. Todos usan el claxon aquí, cosa que es muy útil si no quieres pegarte una leche contra alguien. Pero en mi opinión el uso del claxon se ha sobre-explotado, llegando a puntos en los que sin ser necesario, se hace uso de él.  Pitan cada vez que hay un cruce, cuando adelantan, cuando te adelantan, cuando ves que una fila de coches se incorpora a la carretera, cuando hay un grupo de gente esperando a cruzar pero no lo hace (aun así, el coche pita para avisarte de que te ha visto y que no cruces), y así un sin fin de razones más. Por lo que he llegado a pensar que entre ellos se comunican mediante pitidos -te adelanto, me adelantas y te veo, no cruces que voy rápido y no te puedo esquivar, cruza porque te da tiempo, acelera que el semáforo se pone en rojo, llego tarde y quiero que todo el mundo me deje pasar y un laaaargo etcétera- . En mi opinión, el peor uso del claxon es cuando llegan a un semáforo, y estando en rojo, sabiendo que no se puede pasar, pitan, ¡¡¡¡como si se fuera a poner en verde por pitar más y más veces!!!! En fin… sinceramente muchas veces me dan ganas de meterles el “pito” por el culo. 

Y a parte de la contaminación acústica, está la contaminación producida por la cantidad de vehículos que hay todos los días en las carreteras. A cualquier hora hay coches, ya sea de madrugada, por la noche o por la tarde, siempre hay coches. Sin olvidarme de mencionar los autorickshaw, un vehículo triciclo que se utiliza en la India a modo de taxi. Te lleva a dónde sea (o quiera el conductor) a velocidades inimaginables por calles inimaginables, y contamina lo inimaginable. 

Y es una pena porque por culpa de la gran contaminación que hay en ésta ciudad, no he visto ni un día el cielo azul que vería en España. Siempre está teñido de un color gris azulado. Nunca sabes si va a llover o hará sol, porque casi siempre el cielo tiene el mismo color.

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Empezando…

Dicen que los comienzos nunca fueron buenos. Pues en mi caso, no me puedo quejar del comienzo de mi aventura.

Pero ya llevo casi 2 semanas aquí, y puedo decir que he sufrido el shock cultural y con el país. Me explico:

Al principio todo es maravilloso.  Ya en el aeropuerto de Frankfurt iba adentrándome poco a poco en ese mundo: mujeres con sharee (típico vestido Indio que llevan las mujeres), muchos colores, familias enteras hablando Hindi (lengua oficial de la India), y por su puesto, su inconfundible aspecto (piel morena, pelo negro.)

Una vez ahí, me costó aceptar que había llegado, aunque ya el calor y ser la única extranjera que llamaba la atención hacía que me diese cuenta de que estaba en la India.

Digo que todo fue maravilloso al principio porque estuve acompañada todo el tiempo, y a los dos días de llegar, viajé a Kerala, el suroeste de la India, concretamente a Kochi y Munnar.

Comparando Bangalore con Kerala, la diferencia es abismal. El estado de Kerala destaca por su tranquilidad y el verde de sus paisajes. Mires donde mires verás montañas verdes, o campos de té. Además hay menos tráfico y menos gente también.

Las cosas que más me gustaron del viaje fue poder disfrutar de un paseo en elefante, poder ver una actuación del arte marcial mezclado con danza, típico del sur llamado Kalaripayattu, y también vi Kathakali drama-dance, que es típico arte folclórico del estado de Kerala, en el que los actores solo 

se expresan mediante gestos de las manos, y la cara, acomp

añados de música, y algún canto en sánscrito, pero ellos nunca cantan o hablan.

 

Imagen

 

Después de éste viaje, conocí un poco de Bangalore, y sorprendéntemente estaba muy a gusto, me gustaba el ambiente y la gente.

Pero fue entonces cuando empecé a entrar en la fase dos del shock: nostalgia y sentimiento de soledad.

Después de una semana, es cuando me dí cuenta de que no todo va a ser así (viajes, turismo, restaurantes…) y cuando empecé a sentirme sola, y echar de menos España y a mi gente.

El lunes, empecé la semana de orientación en FSL India, la ong que se encarga de nosotros, de buscarnos los proyectos, y las familiar de acogida.

En esta semana de orientación, todos los voluntarios extranjeros nos juntamos, para después ser enviados a nuestros respectivos ciudades de destino y proyecto. En mi caso, me quedo en Bangalore, pero la mayoría de los voluntarios se marchan a Pondichery o Chennai. Todos somos europeos: Polonia, Francia, Bélgica y Alemania.

Y todos venimos por más o menos los mismos motivos: ayudar a los necesitados, nuevas experiencias, conocer la India, y su cultura.

Y después de estas casi dos semanas, me encuentro entre el periodo nostálgico y de adaptación, pero sé que lo peor está por llegar: el trabajo real en la ong y la convivencia con la familia de acogida. Y sobre todo, la cantidad de preguntas que me vienen a la mente: ¿Seré capaz de hacerlo? ¿Soy fuerte para soportarlo? ¿Podré servir de algo?.

¡Buena suerte Miriam!

 

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La cuenta atrás

Solamente faltan 8 días para marcharme, y el miedo empieza a aparecer. Tengo sueños raros sobre aviones, y aeropuertos “indios”, aglomeraciones de gente y habitaciones imaginarias en casas imaginarias, pero supongo que son los síntomas de la emoción y el nerviosismo que se tienen al emprender un viaje a un lugar tan lejano y diferente.

Nunca pensé que acabaría visitando India. Siempre es un lugar al que deseas ir pero no te atreves o piensas ” algún día”. Pero gracias a la gente que ha hecho que este viaje sea posible, en una semana estaré volando hacia Bangalore, la cuidad en la que trabajaré durante 2 meses y medio.

Voy para ayudar a una ong que se llama Consortium for Community aunque de toda la gestión del proyecto se ha encargado FSL India. Por el momento, las actividades que voy a realizar son: dar clases de inglés e informática, ayudar en la gestión y administración del colegio, visitar ongs locales, motivar a que los jóvenes estudien, y colaborar con el diseño de la página web. A menudo que los días vayan pasando, os iré contando como es mi trabajo con ellos, y las actividades reales que realizaré.

Por ahora solo me queda esperar a que el día 25 llegue, hacer las maletas y empezar una nueva etapa en mi vida.

¡Hasta pronto!

PD: la imagen principal de mi blog es cortesía de mi gran amigo Siddharth Dasari.

Categorías: Bangalore, Viajes | Etiquetas: , , | 8 comentarios

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